viernes, noviembre 4

Diez mil por qués

El caso no es volverte a ver, sino ver cómo vuelves, 
si merece la pena ya perderme o no perderte, no sé.. 

Si las historias las escriben aquellos que ganan siempre, 
nosotros que hemos perdido que diremos 
de aquello que mataba pero nos hacía más fuertes, 
como echarnos de menos y después a la cara diez mil “por qués”. 
Los mejores puzzles son los que no encajan pero con el tiempo sí, 
por eso mis brazos te sientan bien. 

Y ‘no sé’ 
era la respuesta favorita 
del destino para matarnos y no hacernos bien, 
ya que no existe peor camino que no saber ni dónde correr 
ni peor suspiro que mirarte y ver que nada va a cambiar.
 Que tienes que hacer lo que debes por necesidad, 
a pesar de que lo que quieres se va.

 Que has pasado media vida buscando tu otra mitad, 
para pasar la otra media intentándola olvidar. 

Y todo va y viene, pero mucho más se va, 
que las cosas que quedan para siempre no es lo material, 
que el amor no es solo hacerlo, es solo hacernos para amar, 
que no es depender de ti, es darte mi felicidad. 

Y claro que te echo de menos, por eso me echo de más. 
Claro que me matan miedos si no me puedes salvar. 
Ahora entiendo el ‘para siempre’ que me jurabas lograr.. 
para siempre era el recuerdo, no la puta realidad. 

Si todo se resume en ti, no sé si quiero escribir más. 

Aún sigo esperando el día que compense todo el mal. 
Prefiero que digas ‘no’ a ‘ no sé, eso ya se sabrá’ 
porque yo ya no sé nada, solo sé que volarás. 
 
Y sé que eso te hará más libre, 
sé que no te puedo encarcelar. 
Yo, que entré en tu jaula para quedarme a vivir, 
he empezado a odiar tu libertad. 

Es que sé que estoy perdido pero no perdiendo, 
por eso me quedo conmigo un rato más. 
Te llamaría suerte pero creo en ti, 
no quiero saber tus planes, 
solo quiero planear. 

Suficiente como para callar a gritos al silencio,
 el futuro será ahogarnos en todo aquello que no hacemos.
 No pensamos en qué somos sino en quién coño seremos,
 ahí empezó la rutina de callarnos con mil peros. 

Por la lluvia de mis ojos, entiendo el llamarte cielo 
y por la furia de tus ojos, entiendo el llamarme miedo, 
si tus curvas no me ayudan a hacer el camino recto, 
guíame con tu silencio que así sí nos entendemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario